«No nos ata el pasado, es nostalgia de futuro lo que sentimos en realidad». Nada mejor que esta hermosa frase del preámbulo del Estatuto de Autonomía de Extremadura podría definir nuestros anhelos. Hay una frase más que deseo destacar que sirve de base para sustentar la reclamación de la deuda histórica que España tiene con Extremadura y que también es de aplicación para la comarca de la Campiña Sur, tradicionalmente más abandonada que otras: «Los poderes públicos adoptaran las medidas y proveerán los recursos necesarios para evitar que de tales diferencias se deriven desigualdades frente al conjunto del estado y para corregir las existentes». Es pues en base en estos principios recogidos en nuestra ley de leyes que los habitantes de este modesto pueblo, Casas de Reina, nos atrevemos a dirigirnos a los poderes públicos extremeños en demanda de lo que consideramos nuestro derecho: que los restos arqueológicos que fueron nuestro glorioso pasado nos sirvan para buscarnos un futuro al que sin duda tenemos más derecho que nadie.

«Asimismo, alentarán el crecimiento demográfico regional y lucharán contra la despoblación de las zonas rurales». Es otra bella frase de nuestro Estatuto. Somos una comarca donde el fantasma de la despoblación se pasea a diario. Desde los años 60, hemos pasado de 1.200 habitantes a 240. Apenas nacen niños, la gente joven sigue buscando su futuro lejos de aquí, y mientras regresan jubilados, la población en edad productiva se sigue marchando. Además de dos pequeñas industrias familiares, el principal recurso sigue siendo la agricultura, que cada vez necesita menos mano de obra y que depende en exceso de las subvenciones europeas, lo que no es una garantía de futuro. La ganadería, con la caída de precios, en origen tampoco es la panacea.

La comarca posee indudables atractivos paisajísticos y faunísticos y un más que notable patrimonio histórico-cultural. Regina es la estrella de la comarca, como capital que fue de la Beturia-turdula. La Diputación de Badajoz ha intentado dinamizar turísticamente esta comarca, pero poco se puede hacer si nuestros recursos apenas aparecen y tienen que seguir el camino de sus habitantes, el de la emigración a otras zonas donde no van a ser más queridos, si no que en muchos casos serán tratados como maquetos, como lo fuimos muchos de nosotros, y seguirán durmiendo sus sueños de siglo, ahora en las estanterías de una nave del polígono industrial del Nevero en Badajoz. Se llevan nuestros recursos sin que aquí lleguen a generar identidad, ni entusiasmo, ni oportunidades de trabajo, sin contribuir al desarrollo comarcal.

En otros estatutos de autonomía, como el de Castilla-La Mancha se habla: «…crear las condiciones económicas necesarias que hagan posible el retorno de los emigrantes». Es lo que precisamos, que se construya el Museo de Regina para que todos esos emigrantes forzosos retornen a Casas de Reina y contribuyan a crear las condiciones necesarias para que este pueblo y esta comarca despeguen económicamente y ninguno más de sus hijos tenga que hacer la maleta.

El retorno de las piezas que han salido de Regina es una aspiración que compartimos con otros yacimientos arqueológicos saqueados. Si todos consideramos justo que los frisos del Paternón que ‘emigraron’ a Londres deben retornar a Grecia, ¿porque los tesoros de Regina no deben ser depositados y exhibidos en Regina? Hay una Regina de la diáspora que se encuentra mayoritariamente en el museo Arqueológico de Badajoz, pero también en el Arqueológico Nacional, en el Museo Nacional de Arte Romano o en el Iberoamericano de Madrid, y también en colecciones particulares. Pero hay un caso especialmente sangrante: si se llevan nuestros tesoros para protegerlos mejor, ¿dónde están las seis columnas de la escena del Teatro de Regina que fueron robadas en la posguerra y adornaron el porche del alcalde Calzadilla de Badajoz? Cuando en ese solar se construyó El Corte Inglés de Badajoz desaparecieron. ¿Qué protección tenían?

En esta España de las Autonomías se dictan leyes para impedir que otras comunidades puedan hacer uso de los recursos que una región posee mientras existan condiciones de desigualdad. Unos lo prohíben sin más y otros exigen compensaciones. Los pequeños pueblos ¿cómo impedimos que se lleven nuestros recursos? ¿No es más necesario que se utilicen aquí que en Badajoz? ¿Qué van a aportar al desarrollo de Badajoz o de Madrid? En esta última legislatura, cuando después de un parón de 20 años conseguimos que se reanudarán las excavaciones, se empezaron a sacar a la luz las estructuras forales. En las campañas anteriores se habían excavado el teatro y una pequeña porción del foro. En estas campañas, con la Escuela de Arqueología de Regina y el Taller de Recualificación de la Consejeria de Igualdad y Empleo, han sido muy numerosos los restos de cerámica, de utensilios domésticos, de monedas y sobre todo de estatuas que han ido apareciendo. Pero la infraestructura de la que fue llamada por algún medio la Pompeya Extremeña sigue siendo tercermundista. Los piteros siguen siendo los reyes del mambo, campan a sus anchas, ni tan siquiera hay iluminación nocturna para que la Guardia Civil los vea. Hay parcelas en las proximidades de Regina que no precisan ser aradas, ya tienen una buena labra. Aún no tiene Regina la declaración de Bien de interés cultural (BIC) ni plan director; si alguien quiere construir una explotación porcina en sus aledaños podría hacerlo, no hay nada que pueda impedírselo. La última estatua, la Dama de Regina, apareció a 15 centímetros. En otra parte del yacimiento, a 50 metros, se sigue arando con tractores que profundizan 30 o 50 centímetros. Los restos que allí se encuentren cuando se quiera actuar estarán totalmente arrasados. Por todo ello, los vecinos de Casas de Reina y de otros pueblos de la Campiña Sur pedimos la construcción de un Museo de Sitio en Regina, en el que sea depositada y mostrada la riqueza patrimonial. También pedimos la recuperación de todas las piezas halladas en Regina y dispersas en otros museos y colecciones particulares, incluyendo la adquisición de todo el yacimiento arqueológico antes de que su destrucción sea irreversible. Además, reclamamos recursos para asegurar la continuidad de las investigaciones. Agustín Castelló HOY.es